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Anteproyecto de Ley de Servicios Profesionales

17/01/13

 

 

OFICINAS DE FARMACIA, ALMACENES DE DISTRIBUCIÓN
Y
ANTEPROYECTO DE LEY DE SERVICIOS PROFESIONALES

 

En las últimas semanas algunas profesiones afectadas por el Anteproyecto de Ley de Servicios Profesiones que prepara el Ministerio de Economía han mostrado su grave preocupación por las consecuencias que esta regulación les podría acarrear.

No tengo constancia de que el mundo farmacéutico lo haya puesto en cuestión. Confío en que sea desinformación mía y no se deba a una abulia en la profesión que se deja notar en los últimos tiempos.

El anteproyecto propugna eliminar la necesidad de que el farmacéutico titular de la oficina de farmacia (director técnico) sea a su vez el propietario de la misma, abriendo la posibilidad no sólo de que inversores privados puedan colocar su dinero en lo que ellos consideran negocio farmacéutico sino que estos inversores, apoyados o no en estructuras comerciales existentes, constituyan cadenas de oficinas de farmacia.

Todos somos conscientes que para la adquisición (traspaso) o nueva instalación de algunas oficinas de farmacia pueden haber existido inversiones privadas más o menos encubiertas como prestamos, y que por tanto esa propiedad del farmacéutico titular puede haberse visto mediatizada. Pero también coincidiremos en que es totalmente diferente a que la propiedad de una pluralidad de oficinas de farmacia pertenezca a una misma organización con capacidad de dirección conjunta, oferta de servicios mancomunada, adquisición de medicamentos unificada y presión insoportable sobre las otras oficinas de farmacia del modelo tradicional de farmacéutico titular y propietario. Reflejo del problema grave que para muchos pequeños comerciantes representan las grandes superficies.

No quiero ser catastrofista ni caer en la premonición de que el servicio sanitario va a ser peor, que va a ser negativo, etc. porque esto está por demostrar y además para evitarlo está el necesario control inspector en el que confío plenamente.

Pero sí decir que para que exista riesgo manifiesto es suficiente que estas cadenas cumplan la legislación actual y las leyes del mercado. Lógica y legítimamente se instalarán donde consideren que el negocio es mayor, lo que excluye a la mayoría de las localidades y emplazamientos de segundo orden. Como consecuencia existirán dos tipos de oficinas de farmacia: las que la propiedad no coincida con la titularidad del farmacéutico con un nivel elevado de rentabilidad, y las del modelo tradicional, relegadas a ubicaciones de segundo orden, sometidas a la presión comercial de las cadenas o inversores, y con una capacidad de maniobra asistencial y económica diezmada.

En las primeras el farmacéutico titular quedará relegado a empleado de la propiedad, con una capacidad de decisión sanitaria mediatizada por la rentabilidad de la oficina de farmacia, con horarios acordes con el beneficio (todos conocemos la polémica de estos días en referencia a la apertura en festivos de centros comerciales), y con la posibilidad de venta de dermofarmacia y especialidades publicitarias incluso de marca blanca de la cadena (todos también conocemos la popularidad de algunos cosméticos de conocidos supermercados) que actuarán como reclamo para acudir a ese establecimiento sanitario.

En Navarra la concertación del Servicio Navarro de Salud con los farmacéuticos propietarios de las oficinas de farmacia para la dispensación de medicamentos a su cargo requiere la adhesión individual de estos al Acuerdo Marco. ¿Cómo influiría en este Acuerdo una negociación a la baja de las cadenas comerciales con el Departamento de Salud?

Ya que NAFARCO me presta amablemente su página web para publicar estas reflexiones, haré también referencia a la influencia de este proyecto en el mundo de la distribución farmacéutica. Que no es poca.

Se propone en el borrador que no sea necesario un farmacéutico como director técnico de un laboratorio o de un almacén distribuidor. Ello, unido a la lógica de una cadena comercial de rentabilizar todos los pasos relacionados con la venta de un producto como son la  fabricación, distribución y comercialización, hace que el laboratorio farmacéutico y el almacén distribuidor sean  elementos claves en su negocio. Las grandes logísticas alejadas de los puntos de venta son lo habitual en el mundo comercial (textiles, comidas rápidas). Y con uso exclusivo de sus productos para su marca de distribución.

No soy contrario al progreso de los negocios ni a las nuevas estrategias de marketing. Es más considero que lo peor que le puede pasar al mundo de la oficina de farmacia es quedarse obsoleto y anticuado. Conceptos como redes sociales, distribución (que no dispensación) a domicilio, técnicas de venta y demás instrumentos comerciales deben estar presentes en nuestro mundo a riesgo, de no hacerlo, de ser superados por la realidad.

Pero la propuesta del Ministerio de Economía excede de esta necesaria modernización, atenta al modelo farmacéutico y pone en riesgo su necesaria supervivencia para la salud pública. Deben establecerse límites y controles, si se quiere seguir adelante con el proyecto.

Puede ser conveniente permitir la participación de inversores en la propiedad farmacéutica, como de facto puede producirse en la actualidad. La entrada de capital organizado puede dinamizar el mundo de la oficina de farmacia, buscando rentabilidad económica sin necesidad de perjudicar la necesaria asistencia sanitaria. Pero lo que no puede ser es que las cadenas comerciales y los fondos de inversión se apropien de las oficinas de farmacia (por supuesto sólo de las rentables) y de los sistemas de fabricación y distribución (para su red de farmacias).

Hay que limitar su entrada. Número máximo (pequeño) de oficinas por grupo de inversión o cadena y territorio, garantía de suministro desde la distribución para todas las oficinas en las mismas condiciones, además del necesario y más intenso control inspector. Además creo que el farmacéutico titular no puede quedar relegado a simple empleado: debe participar en la inversión, bien como socio capitalista o bien como socio laboral, con sistemas de equilibrio, veto y decisión en asuntos sanitarios.

De las tres o cuatro oficinas de farmacia, como máximo, propiedad de un grupo inversor lo que ocurre en Francia, Alemania o Dinamarca, a las grandes cadenas como la Británica Boots con 1400 oficinas, hay diferencia. Creo que este último modelo no debe permitirse en absoluto. Por el bien de la farmacia, de los profesionales farmacéuticos y sobre todo por la defensa de la salud de los ciudadanos navarros y españoles. 

 

José María Roig Aldasoro
Doctor en Farmacia
Licenciado en Derecho

 

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